Receta para educar a un adolescente - 2º parte

domingo, 2 de septiembre de 2012

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No se olvide de:
Libertad según responsabilidad:
A mayor responsabilidad, mayor autonomía, y ante faltas de responsabilidad, restricciones de autonomía. Si le engaña o falta a sus compromisos, no le grite ni le riña. Explíquele con toda la calma de que sea capaz, que ha faltado a nuestra confianza, por lo cual tendrá menos autonomía hasta que demuestre que es digo de confianza…

Explique siempre porqué:
Siempre que pida a su hijo que haga algo, explique por qué se lo pide. No use expresiones como “porque lo digo yo” o “porque sí”.
No dude siempre. Deje que se explique. Dar crédito a lo que dice salvo cuando tenga evidencia de lo contrario.

Espolvoree con:
El perdón cuando sea necesario. Usted puede perdonar y también pedir perdón. Eso no le hace más pequeño ante sus ojos sino más grande.

Tiempo para él, para los dos
Él debe ser lo más importante. Compartan alguna actividad (acompañarle a partidos o actividades extraescolares, ver la fórmula uno, escuchar música, ir de comprar, etc. meterse un poco en su mundo…)
Compartir alguna preocupación personal con su hijo y pidiéndole su opinión (temas al alcance de su nivel madurativo: problemas de trabajo, de salud…) puede facilitar la comunicación entre cambos.

Y el toque final para conseguir un buen resultado,
Asegurarle nuestra cercanía y afecto incondicional, independientemente de sus logros y comportamiento. El adolescente también necesita sentirse seguro y querido por sí mismo. No dé por supueso que su hijo lo sabe, se puede expresar también físicamente cuánto le quiere, con abrazos o besos, intependientemente de la edad que tenga. Especialmente: Quiérale…dígaselo y demuéstreselo…
Recuerde que eso es lo único importante para que su hijo sea una persona felíz… Y recuerde que ése tiene que ser nuestro objetivo como padres…
¡¡No lo olvide nunca!!

En resumen:
En fin, educar es por tanto ayudarles fomentando su independencia, su libertad, enriqueciéndolos sin anularlos, estando al lado, y no encima.


Con esta información sólo querría que quedara bien claro que la adolescencia es esa edad en la que todos juramos que seríamos distintos a nuestros padres, para acabar, con el tiempo, pareciéndonos y acercándonos absolutamente a ellos…esa edad en la que ustedes se reconocerán en estas frases:

·         Miente respecto al colegio…
·         Deja la habitación como una pocilga
·         Quiere volver tarde
·         Tiene una actitud agresiva, incluso amenaza o insulta
·         No hace más que ver la tele
·         No ayuda en casa
·         Siempre quiere estar solo
·         Sé que bebe o fuma
·         Está siempre en bares y discotecas
·         Exige continuamente cosas caras, de marca y tiene rabietas si no lo consigue…
·         Quiere vestirse de la forma más rara del mundo
·         Está apático, parece no importarle nada…

Bien, pues todos estos problemas, siempre que no se desborden como ya hemos visto, forman parte de su evolución, de su crisis de oposición, que como toda crisis es madurativa y cuya ausencia es patológica. 

Es decir, es básica la rebelión contra la familia, puesto que ésta tiene que ser negada para que el adolescente llegue a la madurez real, por ello una hiper-autoridad paterna, que aplasta sistemáticamente todo intento de afirmación del adolescente o por el contrario, la super-protección y el exceso de permisividad, hacen que el adolescente no sepa a qué atenerse y pueda por tanto complicarse su crisis hasta hacerse patológica y necesaria de tratamiento…

Para que esto no suceda, es importante tener grandes dosis de amor, de paciencia, de comprensión y de recuerdos… Quizás es por esto por lo que los padres no suelen comprender a sus hijos en esta edad, no se acuerdan.

Por mi profesión trato continuamente con ellos, y he descubierto que me encantan. Creo que lo importante es volver la vista atrás… y recordar…no, no está tan lejos, sólo hay que recordar las riñas con los padres por la hora de llegada, las amenazas de cortar el teléfono, que en la actualidad puede ser descontectarlos de Internet, los suspensos, los novios, las copas de más, la responsabilidad de menos, el egoísmo de creer que el mundo era nuestro y que todo debería estar a nuestra disposición…recordarnos a nosotros mismos, como nos sentíamos, la incertidumbre ante el futuro, el no saber bien quienes éramos, el cuestionar todos los valores de nuestros padres…
Es sólo un ejercicio de memoria…no queda tan lejos…sólo hay que intentarlo…

BIBLIOGRAFÍA
·      Isabel Menendez
    Joan Carles Suris: Un adolescente en casa: Consejos para disfrutar con la adolescencia de sus hijos. Ed. de Bolsillo
·      D. Maciá: Un adolescente en mi vida. Manual práctico para la educación de los hijos. Editorial Pirámide
·     Trudy Simpson: 100 maravillosas formas de comprender a tu hijo adolescente. Editorial Troquel
·      R.T.Bayard y J.Bayard: Socorro! Tengo un hijo adolescente. Editorial Ediciones Temas de Hoy


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