Receta para educar a un adolescente - 1º parte

viernes, 14 de septiembre de 2012

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Padres emocionalmente inteligentes – Lectura recomendada
Patricia López de Luciano – Asesoramiento Psicopedagógico


Los tres ingredientes principales y básicos son: empatía, sentido común y sobre todo mucho, mucho amor.
Ponerse siempre en el lugar de su hijo, llegar a sentir como siente él (empatía), tratar de ser lógico, no dejarse llevar por el dramatismo, ni por los demás. Ser consecuente (sentido común) y sobre todo  quererle, pero quererle… sin condiciones (amor, puro y duro, el más difícil pero el mejor, el amor a los hijos)

Otros ingredientes:
Toneladas de Información:
Informe a su adolescente y manténgase informado. La adolescencia es a menudo una época para experimentar y a veces esto incluye comportamientos arriesgados. No eluda los temas relacionados con el sexo, las drogas, el alcohol y el tabaco; conversar con su hijo abiertamente sobre estos temas antes de que se vea expuesto a ellos aumenta las probabilidades de que su hijo actúe deforma responsable cuando llegue el momento.

Kilos de Respeto a su privacidad:
Para algunos padres esto es algo muy difícil. Creen que todo lo que hacen sus hijos es asunto suyo.
Si existen señales de alerta que indican que puede haber problemas, usted se podría ver obligado a invadir la privacidad de su hijo hasta que llegue al fondo del problema, pero de lo contrario, manténgase al margen.
Respete su espacio. El dormitorio de un adolescente y sus llamadas telefónicas, mensajes, emails, deben ser algo privado y no hay necesidad de que compartan con uno de sus padres todas sus ideas o actividades.

Kilos de Supervisión pero sin tercer grado:
Todos los niños, adolescentes o no, requieren supervisión de los padres y usted tiene derecho a saber dónde estará su hijo y qué hace. Pero no espere que le dé todos los detalles ni que lo invite a ir con él/ella.
Establezca la costumbre de que explique con quien sale y dónde podríamos buscarle en caso de necesidad. Batería del móvil, contestarlo…
Respetar su intimidad y sus silencios, sin intentar hacerle hablar de algo que no quiera. No presionarlo y mantenerse receptivos para que el joven sepa que puede contar con el apoyo de los padres.

Mucha cantidad de Escucha Activa:
Escuchar con atención lo que quieren explicarnos o preguntar. Cuando hable con él, concéntrese en lo que dice. Hágale alguna pregunta sobre lo que explica para demostrar que realmente se quiere enterar bien. Y sobre todo nunca diga  ”ahora no tengo tiempo”.
Hablar también de lo que les interesa a ellos. Dar tiempo para abordar los temas que nos interesan a nosotros.

Una pizca de Establecer de antemano reglas apropiadas:
Sepa ceder y ser flexible. Si su hora de llegada no es la que él quiere, trate de negociar. Si se porta bien, el aumentar la hora de llegada puede ser un premio. Tenemos que fijar normas y límites pero a través del diálogo para que nuestros hijos acepten y asuman compromisos. Tenga previstas las sanciones.

Una pizca de Crítica + Elogios:
En primer lugar, la crítica y la corrección debe combinarse con el uso frecuente de elogios. Es decir, debes ser capaz de ver también lo que tu hijo hace bien y decírselo. Por muy desastre que te parezca tu hijo, seguro que tiene también valores positivos que debes esforzarte en reconocer. Además es necesario corregir con mucho cariño. Por tanto la crítica debe ser serena y ponderada, sin precipitaciones y sin apasionamiento. Cuidadosa, sin ironía, sin sarcasmo, como se corrige a un amigo.

Otro poco de Tomarlos en serio:
No tratarlos como seres inferiores que explican cosas de las que estamos de vuelta. No sermonear…No aprovechar cualquier ocasión para soltarles “el mismo rollo”.
No hacer comparaciones. Es importante evitar, tanto cuando les hagamos propuestas como cuando los censuremos, ponernos a nosotros mismos como modelos (“Yo a tu edad…”) o poner como ejemplo a otras personas a(“Mira tu hermano como…”). Es injusto, ofensivo y un camino seguro para conseguir su animadversión. En todo caso compáralo con él mismo (“Seguro que lo conseguirás, como cuando hiciste…”)

continuará...

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